Mitad de los textos de Jack Daniels son diarios. Algunas anotaciones tienen una antigüedad de… siglos?! Es difícil decir, dado que varios están escritos en un idioma y modo de escribir imposible de entender. Solo cruzando referencias con los diarios con fechas más recientes es que Nicolo logra dilucidar algún significado de los tomos más antiguos. Algunos narran como Jack de repente… “irrumpió”? en este “ciclo” con su hija, congelada en un bloque de hielo desde hace años. Sabía que “algo” no estaba del todo bien, pero como tanto él como su hija habían logrado “escapar”, el mago no iba a cuestionar su buena fortuna y tentar… “a Destino”? “Esta bien esta traducción?”, Nicolo se pregunta. “A Destino”? No debiera ser “al destino”? Y esa “o” tan rara? Es un desliz de la pluma? Es un arreglo? El mago no parece haber cometido tan solo un error al escribir. Y si no supiese mejor, Nicolo diría que esa “o” parece…

En fin, los diarios continúan detallando el viaje de Daniels mientras busca “civilización”. No cabe duda, varias ilustraciones en los diarios detallan a Kogura hace siglos. Sin embargo, tan solo hay un par de aldeas aquí y allá entre las montañas, y el pánico del mago al ver la precariedad con la que viven las razas mortales en este “ciclo”, a merced de la “descendencia de los titanes” es notable. Varias entradas más tarde, el pánico parece dar lugar a un plan. Guiando a los primitivos habitantes del proto-imperio, Daniels redescubre la mina y con su consejo los lidera a una época dorada.

Mientras la civilización de los habitantes de las islas se desarrolla a paso acelerado, el mago trata de buscar una forma de revertir el congelamiento de su hija sin que esta muera en el proceso. Es un trabajo delicado y arduo, exasperante dadas las limitaciones tecnológicas que lo rodean. Sin embargo, una entrada parece ser de un optimismo extraordinario, en donde el mago detalla como la mina posee un “mineral cristalino inusual, del color de la sangre, con atributos extraordinarios”. Comienza exploraciones y preparativos, eventualmente desarrollando el hechizo que le permite invocar a Woolb como asistente y maestro de archivos.

Varias de sus investigaciones se mantienen secretas a fin de no poner en peligro innecesario a la civilización incipiente del proto-imperio. El adelanto tecnológico y cultural ha traído conflicto, y varias de los pueblos autóctonos se encuentran amenazados por el “reino elegido”. Con el pasar de las décadas, los semi-gigantes han sido desplazados. Los orcos han sido empujados hacia los límites de las islas. Tribus goblin enteras han revertido a la barbarie. Varios pueblos enanos han sido completamente arrasados. El crecimiento inesperado del proto-imperio ha atraído la atención de una civilización élfica milenaria cercana, que ha enviado emisarios para establecer relaciones diplomáticas formales con la nueva potencia. Si bien la expansión acelerada del futuro imperio de Kogura es parte del plan, han habido consecuencias imprevistas y Daniels desea evitar mayor “daño colateral”.

El pánico retorna. Adentrándose mas y mas en las cavernas de la mina en secreto, el mago descubre que el complejo en realidad predata a las razas mortales. Algunos pasajes parecen ser realmente profundos, lo suficiente como para conectarse con las otras “capas”. Varios túneles, a pesar de ser de gran valor, parecen ser demasiado “peligrosos”, aun para el emergente imperio. Continuar el descubrimiento de la mina, y el complejo de la que es parte, llevaría “inevitablemente” la aniquilación del incipiente imperio dado su avance tecnológico actual. Con cuidado de no ser descubierto, Daniels comienza a bloquear los pasadizos en dirección a las profundidades. Es la “decisión correcta”.

Antes de bloquear los depósitos más ricos, sin embargo, Daniels determina que uno de los atributos de los “cristales de sangre” de la mina permite canalizar, ampliar y almacenar magia. No solo sirven como foco, con el correcto proceso los “rubíes” pueden funcionar como elemento de almacenaje de energía para potenciar distintas creaciones. Hay una gran cantidad de ellos. Demasiados. Hay un intento de diagramar las venas más ricas, pero Daniels se debe haber arrepentido, dado que las hojas siguientes han sido arrancadas.

El mago, sin embargo, parece haber aprovechado su descubrimiento para su propio fin. Esperanzado por las propiedades alquímicas de los rubíes, Daniels aparentemente trató de extender su vida lo más posible a fin de encontrar una cura para la condición de su hija antes de morir. A partir de este momento las entradas en los diarios se espacian más y más, con varios años entre cada anotación. El mago nota ocasionalmente como el imperio se ha ido expandiendo “formidablemente”, pero su interés parece encontrarse absolutamente volcado en dirección a su hija y los rubíes. Es solo con el descubrimiento de una cámara enterrada por parte de un minero del imperio que el frenesí y el pánico en el escribir parecen volver.

Es alrededor de esta fecha, cerca del final de los diarios, donde el tono del mago cambia considerablemente. El descubrimiento de la cámara es aparentemente “celebrado” por el emperador de esa época. Dentro de ella, el imperio ha descubierto un “tesoro” de valor incalculable, una prueba real y tangible de la “descendencia divina” del reino elegido. Ahora y siempre formará parte de los tesoros imperiales, y todos aquellos que se interpongan serán abatidos por el huracán de Arashi. “Kusanagi le han puesto, pero ya tiene nombre, y ya tiene dueño.” En un acto único en el transcurso de los diarios, el mago se aleja de su hija por un periodo extendido de tiempo para viajar a donde el emperador para “implorar por el cierre de la cámara, junto con el tesoro maldito, para siempre”, pero es rechazado.

Cada entrada restante a partir de aquí es errática, con la escritura de Daniels volviéndose paranoide, aterrada.

Su investigación con los rubíes frena, y el desarrollo de hechizos de combate parece tomar preponderancia. La noticia de una invasión de orcos particularmente brutal proveniente del norte es recibida con un pesimismo que bordea en fatalismo. El mago sigue con atención extraordinaria el avance de la horda salvaje, mientras que el resto de su escritura se convierte en lamentos y arrepentimientos “por todo lo sucedido”, en donde su hija figura con prominencia. Notablemente, con los orcos destruyendo la resistencia del imperio y acercándose a paso firme a la posición de la cueva, Daniels no intenta huir. Su última entrada, breve:

“Todo se encuentra desecho.

No hay escapatoria posible.

Somos victima del destin-.”

Hay una mancha oscura que salpica las últimas hojas. Sobre la “o” final, escrita en el mismo color, alguien parece haber dibujado algo. Un simbolo raro que, si alguien no supiera mejor, podría confundir con un arreglo ortográfico.

Ω

Brian Ail

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