Mientras los aventureros descansaban en el cuarto, curaban sus heridas y planeaban cómo detener al vampiro y a Aregram, Korvak aprovechó el estado de envenenamiento del drow para poder inspeccionar sus posesiones. Nerea recuperó la piedra y su tomo estuvo completo nuevamente. Korvak, por el otro lado, obtuvo la caja. Inspecciono por afuera que era esa caja sin ningún tipo de éxito. Nicolo identificó la caja, lo que ayudó a saber un poco más. Fue Nerea quien descubrió en los cerrojos unos grabados en una lengua similar al celestial. Korvak, Nerea y Nicolo pasaron todo su descanso averiguando el significado, el origen y el contenido.

Korvak vagamente pudo traducir un par de palabras, y el resto del party ayudó a descifrar el código que decía: “Kusanagi; the Grasscutter; the Sword of the Gathering Clouds of Heaven; Adversary of the Beast; Arashi’s Legacy; _ _ Emissary of the Vaati.” 

Tras mucho tiempo de atar cabos sueltos, descubrieron que en su interior se encontraba la espada de Arashi. Que había una power word para desbloquear su contenido. Nerea le preguntó a Korvak si había otro nombre por el cual se lo conoce a Arashi. El enano le respondió “Takehaya Susanoo” y al decir esto, la caja se abrió y una rafaga de viento despeinó a los aventureros. En la caja se encontraba Kusanagi. Alpha.

Del fondo de la caverna una voz cargada con violencia les amenazó, y fue en este entonces que sabían que iban a tener muchos problemas. El verdadero conflicto acababa de comenzar. Escucharon los sonidos provenientes de ghouls. El primero en mover fue el bardo. Corrió y al encontrarse con el cuarto al norte, un ojo lo saludo. Se trataba de un spectator que le saludó y le preguntó “viene a buscar el pedido?”. El bardo le comento que Jack Daniels lo envió, y el gran ojo le creyó. Le preguntó su nombre y fue entonces cuando el ojo desconfió del humano. Los otros dos llegaron montados en el Warg. En ese entonces llego la niña. Niccolo le hizo pasar, Nerea le convenció y fue el anillo de Jack Daniels lo que estableció la relación entre ambos.  El spectator entró en la habitación contigua, donde trabajaba. Le dio dos ítems. Un martillo llamado Dawnbreaker y una breast plate llamada Dragonguard. Nerea le dio el martillo a Korvak, y él le dio Kusanagi al bardo.

“Peligro” dijo Wuulb, el spectator, con su tonada distintiva. Salieron todos a pelear. El enano casteó turn undead. Los dos ghasts huyeron, pero los 5 ghouls restantes se quedaron a pelear. Una pelea q no duro mucho. Por el otro lado, del lado de los hongos, 8 esqueletos trataban de escalar la pared de 5 ft para flanquear a los aventureros. Los esqueletos nunca participaron de la pelea por su imposibilidad de trepar esa pared.

Muertos los ghouls siguieron el camino, olvidándose de los ghasts y los esqueletos. Nerea hablo con Wuulb en el camino y el le contó brevemente cual era el funcionamiento de la mina, donde estaba el agua y los caminos. Nerea tenía que parar a Wuulb cada vez que decidía volar en dirección a lo desconocido. Entre todos decidieron invocar al vampiro. Niccolo tocó su violín, acompañado por la ola, Nerea contó una narrativa para incentivar al vampiro, y el enano insulto al vampiro y lo acusó de no tener coraje. Tras la poética performance del grupo se vieron rodeados por el vampiro en la entrada mas cercana, Taman en su espalda y en la salida más lejana, Shipupi y Aregram.

El vampiro uso una fireball. Todos recibieron la mitad del daño, a excepción del vampiro mismo. Wuulb no recibió daño, sino que le devolvió el daño al vampiro. En ese estado ignoto, Korvak y el warg atacaron, el enano le clavo una estaca de madera al vampiro en el pecho. El warg no pudo conectar el golpe. Los ghasts que habían huido aparecieron donde Taman estaba parado antes de ser obliterado por el fuego. Nerea se quedó protegiendo la retaguardia. Ante la desesperación de un plan que no dio resultado, Niccolo tomo al vampiro por la fuerza y junto con el salto al agua al mismo tiempo que rompía una ola. Tras recibir todo el golpe de una brutal ola, uso el poder de la espada para castear misty step y volver a combate. El vampiro no volvió a respirar.

Ante un llamado de lo que parecía ser un bugbear, Aregram los invito a que pasen y conozcan la verdad. Lo siguieron y donde parecia una habitación de piedra más refinada. Había una tormenta que salía invocada por una puerta. Muchos ítems extraños se encontraban en una olla enfrente a la puerta, y todos los desaparecidos atados a columnas, vivos, pero casi congelados por la tormenta de hielo.

“Dame la espada” dijo Aregram, y prosiguió “El que me de la espada puede salvarse.”

Nicolas Galli Zabalaga

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